miércoles, 3 de junio de 2015

El Escándalo Menchú


El Escándalo Menchú.
Marco A Rubio.

Hace algunos años tuve la opción de ser activista y pastor cristiano. Fueron tiempos llenos de satisfacciones personales. Pero no continué en ninguna de las dos cosas por razones económicas.
Para la mayoría de la gente los activistas y los pastores deben ser pobres para mantener su integridad. Y eso es algo en lo que no sigo de acuerdo.
Ser activista o pastor o político o maestro o enfermero o doctor debe ser una vocación, un profesión y por lo tanto un empleo y no un hobbie. Incluso en el caso de los políticos yo no creo en el voto de pobreza involuntaria.
Creo que a los activistas, pastores, maestros, enfermeros, doctores e incluso políticos deben ser bien remunerados para que hagan bien su trabajo y si hacen bien su trabajo. Eso sí, no estoy de acuerdo en el enriquecimiento inexplicable en ninguno de los casos.
Si por lo que haces honestamente recibes una compensación y esta es además generosa y no ilícita, entonces, ¿Cuál es el problema?
Este comentario es por el escándalo que se ha armado por lo que Rigoberta Menchú ha cobrado por una serie de conferencias en México para el INE. ¿Es ilegal cobrar tanto por unas conferencias? Hasta el momento no he encontrado en la Constitución ni en la Ley Federal del Trabajo algo al respecto.
Hace algunos años escuche por error una conversación entre varios activistas que, palabras más, palabras menos, decía así: "Hay que empoderar a los jóvenes, de tal manera que salgan por ahí uno o dos que se conviertan en representantes e imágenes de nuestra comunidad, iconos que reciban todos los golpes que vayan dirigidos a nosotros."
Y eso son los activistas, iconos.  Eso es Rigoberta Menchú, icono. Eso fueron Gandhi, la Madre Teresa, Martin Luther King, Nancy Cárdenas, iconos, quienes recibieron los golpes de los “odiadores” de su tiempo.
¿A ti te gustaría que te golpearan gratis? A mí no. Valga, ni a los boxeadores les gustan los golpes gratuitos.


Los ricos que nacieron ricos tienen derecho a cobrar los sueldos que quieran. Las personas que nacieron pobres, no. No tienen derecho a ello, es un escándalo si lo hacen. Somos los cangrejos aquellos en el cesto del chiste. Queremos que se nos pague mejor, que suban los salarios. Queremos que quienes ganemos más seamos nosotros, no los otros, sobre todo si esos otros no piensan igual que yo y mucho peor si esos otros tiene una menor preparación académica que nosotros, son morenos, son indigenas, vienen de "mas abajo" o no nacieron en "cuna de oro".

jueves, 7 de mayo de 2015

Mujer Demanda a TODOS los Homosexuales del Mundo


Este 1 de Mayo de 2015, la norteamerica Sylvia Ann Driskell, de 66 años y nacida en Nebraska presentó en los juzgados de la Corte Federal de Distrito del Estado de Omaha un escrito a mano de siete folios demandando a "todos los homosexuales del planeta" por violar las leyes civiles, pues "saben que están cometiendo un pecado" y que, como consecuencia de continuar manteniendo esta "condición", se trasforman automáticamente en unos "mentirosos y unos ladrones",

Driskell presentó su denuncia en calidad de “embajadora de Dios Todopoderoso y su hijo, Jesucristo” y en ella presenta “pruebas” que “demuestran” que la “homosexualidad es un pecado”.

La demandante solicita al tribunal que considere si la homosexualidad es un pecado o no. Según argumenta, «los homosexuales saben que es un pecado vivir su vida» ya que, en caso contrario «¿por qué estarían escondidos en un armario?». Finalmente, también determina que ser gay es una «aberración» y que «no deberían adoptar niños» porque estarán criándolos en «una casa de ladrones y mentirosos».

Como era de esperar, la demanda no ha pasado inadvertida para las asociaciones de homosexuales estadounidenses. Steven Payne, miembro de una de ellas, ha señalad al «The Daily Kos» que piensa gastarse hasta el último centavo que encuentre en el banco para lograr vencer en juicio a esta mujer.

El caso Driskell contra los homosexuales puede resultar absurdo desde su planteamiento pero el hecho de que el juzgado haya admitido a trámite la demanda es un indicio de que Estados Unidos no sólo es una democracia ejemplar, sino también una seudo-teocracia. El objetivo de Driskell es determinar si “la homosexualidad es un pecado o no lo es”. Para ello, recurre a varias definiciones del diccionario y otras tantas citas de la Biblia, un libro sagrado que, que sepamos, no genera jurisprudencia.

Y a todo esto, ¿cómo le puede afectar a una lesbiana de, digamos, Cochoapa el Grande (Guerrero) esta demanda? ¿Puede acaso un juez de Nebraska “prohibir” la homosexualidad por decreto ley en todo el planeta? Bien, estamos hablando de un país que denomina a su liga de beisbol “series mundiales”.